Las sorpresas y decepciones en la historia del Mundial
¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.
La historia del Mundial de fútbol está marcada por momentos inesperados. Aquí repasamos algunas de las mayores sorpresas y decepciones del torneo.
La Copa del Mundo, como torneo corto de eliminatorias, está muy abierto a la sorpresa. A lo largo de las décadas hemos asistido a numerosas historias de pequeños que tumban a grandes y fracasos sonados. El ‘Maracanazo’, el 1-7 de Alemania a Brasil, e incluso en el Mundial del año 2026 nos hemos encontrado con momentos así.
El ‘Maracanazo’ (1950)
Brasil llegó a la final del Mundial de 1950 ante Uruguay convencido de que levantaría su primer título. El torneo no se decidía mediante una final, sino con una liguilla entre los cuatro mejores equipos, y a la ‘Canarinha’ le bastaba un empate ante Uruguay en el estadio de Maracaná para campeonar. Después de golear a Suecia (7-1) y España (6-1), la euforia era absoluta: la prensa había preparado ediciones especiales celebrando el triunfo y las autoridades daban por hecho el éxito. Más de 170.000 espectadores acudieron al estadio, con estimaciones que elevan la cifra por encima de los 190.000.
La ‘Verdeamarela’ confirmaba los pronósticos cuando Friaça adelantó a los locales al inicio de la segunda parte, pero Uruguay reaccionó con serenidad. Schiaffino empató en el 66’ y, a 11 del final, Ghiggia culminó un contragolpe con el 1-2 definitivo. El silencio que invadió Maracaná se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la historia del deporte. Uruguay conquistó su segundo Mundial y Brasil sufrió una derrota que marcó a varias generaciones, especialmente al guardameta Moacir Barbosa, convertido injustamente en símbolo del fracaso.
Cuando Stoichkov eliminó a Alemania (1994)
La Bulgaria liderada por Hristo Stoichkov protagonizó una de las grandes revelaciones del Mundial de 1994, pero pocos la imaginaban capaz de eliminar a la vigente campeona. Alemania, que defendía el título conquistado cuatro años antes en Italia, contaba todavía con figuras como Lothar Matthäus, Jürgen Klinsmann o Thomas Hässler y partía como clara favorita en los cuartos de final. Aunque Bulgaria ya había sorprendido al derrotar a Argentina en la fase de grupos y superar a México en los penaltis, la lógica seguía situando a los alemanes un escalón por encima.
Matthäus adelantó a Alemania de penalti en la segunda parte. Sin embargo, Bulgaria cambió el partido en apenas tres minutos. Stoichkov empató con una magistral falta y poco después, Yordan Letchkov culminó la remontada con un espectacular cabezazo. Alemania no encontró respuesta y cayó eliminada por 2-1, mientras los europeos del este alcanzaban por primera vez las semifinales de un Mundial, su mejor resultado histórico. Allí caerían contra Italia.
El fracaso de Bielsa (2002)
Pocas selecciones llegaron a un Mundial con tanta condición de favorita como la Argentina de Marcelo Bielsa en 2002. La Albiceleste había dominado con autoridad las Eliminatorias Sudamericanas y reunía una plantilla repleta de talento con Gabriel Batistuta, Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Ariel Ortega, Pablo Aimar, Javier Zanetti, Roberto Ayala o Claudio López, entre otros. Sin embargo, el sorteo la encuadró en el denominado ‘grupo de la muerte’ junto a Inglaterra, Suecia y Nigeria.
El debut fue esperanzador con una victoria por 1-0 frente a Nigeria gracias a un gol de Batistuta, pero la derrota por 1-0 ante Inglaterra, decidida por un penalti transformado por David Beckham, dejó al equipo sin margen de error. En la última jornada, la Albiceleste necesitaba vencer a Suecia, aunque solo pudo empatar 1-1 tras igualar Crespo el tanto inicial de Svensson. La eliminación en la fase de grupos, con apenas cuatro puntos, fue una de las mayores decepciones de la historia mundialista.
La venganza de Países Bajos ante España (2014)
España llegó al Mundial del 2014 como vigente campeona y después de haber dominado el fútbol internacional con las Eurocopas de 2008 y 2012 y el Mundial de Sudáfrica. La base del equipo de Vicente del Bosque seguía siendo la misma con Iker Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Andrés Iniesta, Xavi Hernández o David Silva. Enfrente, una Países Bajos que no olvidaba la final de 2010 y que llegaba con un equipo renovado, aunque liderado por Robin van Persie y Arjen Robben.
Xabi Alonso adelantó a España de penalti, pero el encuentro cambió justo antes del descanso con el inolvidable cabezazo de Van Persie, que voló tras un centro de Blind para rematar en plancha. En la segunda mitad, Robben firmó dos goles, Van Persie añadió otro y Stefan de Vrij completó una goleada histórica marcada también por los errores de Casillas. El 5-1 supuso la mayor derrota de un campeón defensor en un debut mundialista y dejó al descubierto el final del ciclo más exitoso del fútbol español. Cinco días después, ‘la Roja’ cayó ante Chile y confirmó su eliminación.
Humillación en casa: el 1-7 a Brasil (2014)
Brasil soñaba con conquistar en casa el sexto Mundial de su historia y borrar el recuerdo del ‘Maracanazo’ de 1950. El equipo dirigido por Luiz Felipe Scolari había alcanzado las semifinales impulsado por el apoyo de su afición, aunque condicionado por dos bajas decisivas: Neymar, lesionado en los cuartos de final ante Colombia, y el capitán Thiago Silva, sancionado por acumulación de tarjetas.
Alemania, por su parte, llevaba años consolidando un proyecto basado en la continuidad y el talento de jugadores como Manuel Neuer, Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, Thomas Müller y Miroslav Klose. Aun así, pocos imaginaban el desenlace de un duelo entre dos de las mayores potencias del fútbol mundial, porque el partido se convirtió en una pesadilla para Brasil desde el inicio.
Müller abrió el marcador y, entre los minutos 23 y 29, la ‘Mannschaft’ anotó cuatro goles más por medio de Klose, Kroos (2) y Khedira, dejando un increíble 0-5 antes del descanso. Schürrle amplió la ventaja con un doblete en la segunda parte y Oscar maquilló el resultado con el único tanto brasileño. El histórico 1-7 constituye la peor derrota de Brasil en un Mundial y una de las mayores humillaciones sufridas por una selección anfitriona. Alemania alcanzó la final que posteriormente ganaría ante Argentina, mientras la derrota dejó huella en el fútbol brasileño y pasó a la historia como el ‘Mineirazo’.

El sueño de Paraguay (2026)
Paraguay firmó una de las mayores sorpresas de la historia de los Mundiales al eliminar a Alemania en los dieciseisavos de final de la actual Copa del Mundo. La Albirroja dirigida por Gustavo Alfaro volvía a sus primeras eliminatorias desde 2010 ante una de las grandes favoritas al título. Alemania, con Julian Nagelsmann al frente, quería salir de su terrible ciclo mundialista (dos eliminaciones seguidas en fase de grupos). Ya no estaba Toni Kroos, pero seguía adelante una buena generación con jugadores como Jamal Musiala, Florian Wirtz, Joshua Kimmich. Sin embargo, todo acabó en otro desastre.
Havertz neutralizó el gol inicial de Julio Enciso y el partido se fue con 1-1 a la tanda de penaltis. El portero Orlando Gill se convirtió en el gran héroe al detener dos lanzamientos, antes de que José Canale transformara el penalti definitivo para sellar el 4-3. La clasificación desató la euforia entre los paraguayos, que regresaban a los octavos de final de un Mundial por primera vez desde 2010 y protagonizaban una de las grandes gestas de su historia. Para la ‘Mannschaft’, sin embargo, supuso no ganar una sola eliminatoria mundialista desde que fue campeona en 2014. Un fiasco histórico.
El Mundial se vive en Codere
Los Mundiales han demostrado una y otra vez que la historia, el talento o el favoritismo no garantizan el éxito. Desde el Maracanazo hasta la inesperada eliminación de Alemania frente a Paraguay en 2026, pasando por la caída de la Argentina de Bielsa, la revancha de Países Bajos o el inolvidable 7-1 de Alemania a Brasil, estas sorpresas y decepciones han dejado una huella imborrable. Son partidos que cambiaron el rumbo de selecciones enteras y recuerdan que, en el fútbol, cualquier pronóstico puede hacerse añicos en 90 minutos.
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