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Fútbol Moderno: Jugadores mejores que su posición

Publicado el 31 de Marzo 2022

Por Alex García

El fútbol moderno está dominado por grandes futbolistas que destacan en sus posiciones. Son pocos, pero hacen que sus equipos lleguen lo más lejos posible gracias a un rendimiento excelso. Es el caso de Thibaut Courtois en el Real Madrid, Virgil Van Dijk en el Liverpool, Kevin De Bruyne en el Manchester City o Robert Lewandowski en el Bayern de Múnich. Pero, sin embargo, hay un tipo de futbolista que tiene un rasgo diferencial comparado con el resto. Una especie de jugador que domina el fútbol más allá de su propia posición, es incluso superior a lo que los esquemas actuales le pueden llegar a pedir.

La evolución del fútbol

El tema da mucho pie a la divagación gracias a la gran cantidad de ejemplos que tenemos. Dos muy claros son Trent Alexander-Arnold y David Alaba. Eso sí, afirmar esto puede parecer una crítica hacia ellos, pero es todo lo contrario. Al final, reducir a un futbolista a su posición en cierta medida es limitar sus posibilidades. Este concepto no se puede aplicar a jugadores como el Pacha Espino, por ejemplo, un gran lateral de La Liga, pero que no es mejor que su propia posición. Alexander-Arnold es la clara representación de lo que hablamos, lo que en su día fueron Dani Alves, Marcelo e incluso Filipe Luis.

Fuera de la posición de zagueros, tenemos un candidato perfecto que lleva años dando lecciones de fútbol desde la posición más retrasada del campo. Manuel Neuer es mucho más que un portero, un líbero moderno capaz de abandonar su posición sin ningún miedo, sumarse al ataque y darle opciones en salida de balón a su equipo. Las lesiones le han lastrado en los últimos años, pero su dominio del balón ha marcado una época en la Bundesliga. Eso sí, al guardameta alemán se le recuerdan también grandes errores por creerse demasiado su propio personaje y requerir demasiado protagonismo cuando no debía tenerlo. A lo que vamos es que no es un portero que se dedique única y exclusivamente a quedarse bajo palos y parar, sino que es mucho más trascendental e influyente en el resto del partido.

El pupilo de Pep Guardiola

En el Manchester City podemos ver otro ejemplo muy claro. Pep Guardiola tiene una de las joyas más valiosas del panorama europeo, Joao Cancelo. El lateral luso no es un lateral en sí. Cuando ves un partido del conjunto skyblue te das cuenta de que Cancelo aparece en cualquier parte del campo, mantiene la línea defensiva al mismo tiempo que protagoniza la salida de balón de su equipo. Y, si es necesario recorrer el costado como un lateral al uso, lo hace. Pero, no es el único. Porque, ¿de qué juega Bernardo Silva? No lo sabemos. Es extremo, mediapunta, centrocampista, interior… Lo hace absolutamente todo. Y, por eso, reducir a Bernardo Silva a aquel extremo que jugaba en el Mónaco sería muy injusto.

Una mirada al futuro

Al mismo tiempo podemos hacer un ejercicio de futuro buscando perlas actuales que pueden representar este concepto en unos años. Se me viene un ejemplo muy claro, Bukayo Saka. Al joven extremo inglés aún le queda un largo trecho no solo para esto de lo que estamos hablando, sino para ser uno de los mejores del mundo en su demarcación. Porque, claro, para ser superior a tu propia posición, antes tienes que ser de los mejores en ella. ¿Tiene ese potencial? Sí, es un futbolista al que yo no sabría muy bien atar ni a un rol, ni a una posición, ni a una manera de entrar en un partido, porque le hemos visto partidos de muchos tipos partiendo desde muchas zonas, jugando de todo y con muy buenos minutos.

Los obreros del fútbol

Incluso si lo llevamos más al obrero, al jugador de puro esfuerzo físico dentro del campo, podemos hablar de James Milner. El final de carrera del inglés fue excepcional como pieza polivalente dentro de cualquier once de Jürgen Klopp y acabó siendo clave pese a no tener ninguna expectativa tras la llegada del técnico alemán. Con Milner, además, se juntó que hacía de líder desde cualquier parte del campo, como si fuese la sombra de Klopp proyectada en el césped.

Un caso parecido lo tenemos en Joshua Kimmich, un jugador que es mejor futbolista que lateral derecho. Y lo ha demostrado en la última década con un desdén impresionante. Ya sea por Pep Guardiola o por cualquiera de los técnicos que le han sustituido, el centrocampista bávaro ha mutado desde que debutase con la camiseta del Bayern. En su momento vimos que era mejor futbolista que lateral, pero ahora mismo es mejor futbolista que centrocampista. Una locura dentro de este concepto.

Porque, si Joshua Kimmich quisiese, podría jugar de delantero mismo. Lo haría genial gracias al tipo de jugador que es. Ya no es el habitual pivote, sino un jugador que organiza el juego, pone centros precisos desde el costado como si fuese un lateral, carga el área como si fuese un mediapunta… Hace muchísimas cosas que van más allá de la etiqueta que nosotros teníamos preconcebida del doble pivote que normalmente ataca y defiende, igual que el lateral. Al fin y al cabo, tiene que ser un problema para un compañero ver que un reconvertido te come la tostada en algo en lo que se supone que tú eres el especialista y resulta que este tipo que no había jugado en su vida en dicha posición es mejor que tú. Y eso al final está al alcance de muy pocos elegidos.

El último caso a tratar es el de David Alaba, uno de los primeros que empezamos a ver con este rol. El Real Madrid le incorporó el pasado verano, pero ya tenía el fichaje cerrado desde las navidades pasadas. ¿Qué hubiese pasado si Sergio Ramos renueva? ¿Y si Varane decide quedarse? Absolutamente nada. El conjunto blanco firmó un jugador capaz de adaptarse a cualquier posición del campo. Capaz de ser el mejor central de la plantilla o de ser el mejor lateral izquierdo de La Liga, incluso de jugar de carrilero o de interior si hiciese falta y, por ende, acabar haciéndolo mejor que cualquier elección previa.

Este tipo de futbolistas no ocupan una plaza normal de su posición, teniendo a Alaba no solo cuentas con dos o tres laterales izquierdos, sino que sumas un central y un centrocampista más. Son jugadores que han evolucionado tanto su fútbol que han creado un nuevo tipo de futbolista capacitado para tapar huecos allá donde haga falta. Jugadores hechos de harina de otro costal. Los ejemplos que hemos tratado no son los únicos, pero sí son los más destacados dentro de un deporte que cada día se perfecciona más y más. Veremos quiénes serán sus relevos en unos años.

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